Yihadismos

Author: Juan Nadie /

Yihad significa en árabe "combate", "esfuerzo", y es algo obligatorio para los musulmanes. Pero hay dos tipos de yihad: la interna y la externa. La yihad interna, al-yihad al-akbar o yihad al-nafs, es una lucha individual y espiritual en contra del vicio, la pasión y la ignorancia, un autodominio o esfuerzo personal para cumplir con el Islam. En ello ponen el acento los musulmanes moderados. La yihad externa, al-yihad al-asgar, exige tomar las armas para extender el Islam y defender a la comunidad islámica contra el ataque foráneo. Es la que se predica hoy en el mundo islámico y la que estamos sufriendo los occidentales, con toda su carga de odio y venganza (Occidente = "cruzados").
La yihad divide al mundo en dos territorios: el Dar al-Islam (morada del Islam), donde reina la ley islámica o sharia, y el Dar al-Harb (morada de guerra), donde estamos todos los no musulmanes.
La yihad externa se define como "guerra santa" en contra de los infieles. Para los sunnitas (el bloque más importante del Islam), la "guerra santa" es la única forma de guerra permitida para extender el Islam y combatir a los infieles de Dar al-Harb; en algunos países musulmanes se piensa que el mundo entero debe someterse a las reglas de la religión musulmana, aunque no se someta a su fe. Hasta que los infieles se conviertan al Islam o se vuelvan dimmíes tributarios, la yihad contra los no musulmanes es un deber para todo musulmán. El musulmán muyaidín (guerrero santo) que muere en la yihad se convierte automáticamente en sahid (mártir de la fe) y tiene reservado un lugar especial en el Paraíso, donde le está esperando un harén de vírgenes o huríes del Profeta... suponemos que aterrorizadas.

La doctrina de la yihad, como toda doctrina islámica, se basa en los hechos de Mahoma. Mahoma denominó muhadyirum (compañeros) a los primeros musulmanes de La Meca que huyeron con él a Yatrib (Medina). A estos discípulos se agregaron los conversos de las tribus árabes de Medina, a los que denominó ánsar (auxiliares o ayudantes); posteriormente, el resto de los árabes pactaron con Mahoma y se convirtieron al Islam; por último, se añadieron nuevos conversos de los pueblos no árabes, como judíos, cristianos, mazdeístas o zoroastristas, a los que acabaron denominando mawla (en plural mawali: clientes, dependientes, aliados). Toda Arabia se fue sometiendo paulatina y rápidamente, hasta que Mahoma consiguió conquistar su ciudad natal, La Meca, de donde había tenido que salir por pies. A partir de entonces, el mismo Mahoma inició la conquista de los territorios cercanos para hacerlos "tierra del Islam" y lanzó varias campañas contra las fronteras del Imperio Bizantino y contra los persas. A su muerte en 632, los sucesores (jalifa) continuaron su obra y durante los siglos VII y VIII siguieron difundiendo bélicamente el islamismo, de modo que para el año 650, tras rapidísimas incursiones militares, ya se había construido un Estado Islámico que abarcaba Arabia, el Creciente Fértil (Palestina, Israel, Líbano, Jordania), Siria, Iraq e Irán. A principios del siglo VIII el Islam dominaba un área que se extendía desde España hasta China y la India.
Las razzias o ataques aislados de las primeras etapas para conseguir botín se convirtieron pronto en auténticas invasiones, en las que imperios y naciones se fueron rindiendo al poder del novedoso fenómeno religioso, que no sólo fue eso, sino militar, político, económico y social. 

Los mahometanos llaman "asociadores" a los no musulmanes, pues su radical monoteísmo sostiene que el mayor pecado es asociar a Allah con cualquier otra cosa creada. Para el Islam existen dos tipos de infieles no musulmanes: el kafir (pagano) y el ahl al-kitab (los pueblos del Libro). La expresión "los pueblos del Libro" (la Biblia) se refería originariamente a judíos y cristianos, pero más adelante incluyó a otros grupos como los zoroástricos. Los "pueblos del Libro" sólo tenían que someterse a la autoridad política de los musulmanes para evitar la yihad, pudiendo conservar su propia fe. Eran los dimmíes o protegidos y debían pagar la yizya (impuesto por cabeza o persona). Sin embargo los paganos (kafirum o cafres), como los budistas o los hindúes, debían convertirse al Islam o ser ejecutados, aunque esta bestial práctica no solía aplicarse. Pero la peor situación de todas las posibles era y es la del renegado o apóstata del Islam: no hay vuelta atrás en el Islam.

La yihad, a veces, fue también defensiva, como un medio de proteger a las tierras musulmanas de las invasiones; es el caso de las Cruzadas de los cristianos en Tierra Santa durante la Edad Media.
Ciertos grupos islámicos como los imaníes y los bohra-ismailíes tienen prohibido participar en una yihad ofensiva; para estos grupos la única persona capaz de conducir legítimamente una yihad ofensiva es su imán. Sin embargo, se les permite participar en una yihad defensiva. 

El muyaidín, como guerrero santo, debe ir al combate como un mártir que va a entrar en el paraíso, aceptando la muerte propia como una inmolación o entrega a Dios para cumplir su voluntad. He aquí a los suicidas o sahid que padecemos últimamente.

En cuanto a la limpieza y cuidado del aspecto personal de los "mártires" se recurre a los hadices, conjunto de tradiciones y relatos de Mahoma que sirven al musulmán como ejemplo. La recopilación más apreciada de estas tradiciones es el sahih de al-Bukhari: Al Profeta (bendito y honrado sea) le gustaba dar prevalencia a la derecha como forma de pureza ritual; para bajar de la montura y para subir a ella. El propio Mahoma recomienda: Cuando visite las letrinas, que no se toque el pene con la mano derecha y que tampoco se limpie con esa mano... La fit'ra (exige) cinco (cosas): la circuncisión, la depilación del pubis, la depilación de las axilas, el corte de los bigotes y recortarse tanto los bigotes como las uñas.
Esta limpieza no debe ser sólo corporal, sino también mental. Mahoma exige pureza de intenciones, y que todo se haga en nombre del Islam y a mayor gloria y honra de Allah: ordena ejecutar al enemigo por detrás, con el cuchillo bien afilado y tapándole los ojos para que no sufra, pues se le ejecuta por Allah, no por odio o venganza. ¿Les suena esto?

Información histórica extraída de 'al-Ándalus. Los árabes en España', de José Luis Martínez Sanz

8 comentarios:

marian dijo...

¡Uf! Que cuerpo se me ha quedado.
Cuanto más se conoce, más es para echarse a temblar.
Qué locura, Charlie, qué locura.

Juan Nadie dijo...

Y tanto. Pero estos antecedentes hay que tenerlos muy claros para entender todo el alcance de esta locura. La religión musulmana, por su radicalismo y su exclusión de toda otra idea que no sea la suya, es un despropósito, la disfracen como la disfracen. ¿Cabe aquí una Alianza de Civilizaciones? Los musulmanes se "parten la caja" cuando oyen hablar de semejante entelequia. Las propias ideas del Islam, moderado o no, cierran todo intento de diálogo. ¿Entonces, qué hacemos? Pues, lo siento, pero esto es una guerra.

marian dijo...

Claro que es una guerra (hay varios tipos de guerras), aunque no guste reconocerla como tal, es más cómodo volver la cabeza para otro lado. La gente de bien no queremos guerras, pero estamos ante un "enemigo" real, no es una amenaza nada más.

Juan Nadie dijo...

Exacto, estamos ante un enemigo real que no atenderá a ninguna razón (en su mente no cabe la razón, sólo el fanatismo) y hará lo que sea para intentar imponer su visión maniquea y paranoica del mundo.

marian dijo...

Pero me parece que esta realidad no se acaba (o no se quiere) aceptar y preferimos vivir en los mundos de Yupi. Que se prefiere pensar que van a distinguirnos entre buenos y malos. No a la violencia, de acuerdo, a la de ellos también.

Juan Nadie dijo...

Sabemos por experiencia lo que ocurre cuando un gobernante cree vivir (quiere vivir) en los mundos de Yupi: dejación de responsabilidades, y luego pasa lo que pasa. La realidad es un poco más fuerte, mucho más fuerte.

carlos perrotti dijo...

Me heló la sangre, Juan. El domingo vi en la tele a Pilar Rahola, anda por aquí presentando su nuevo libro, “Basta” creo que se llama, que trata sobre este tema que ella define como islamofascismo.

¿No será que desde el fondo de la historia nos han dejado puesta una bomba cuya cuenta regresiva ha llegado hasta hoy irrefrenable y que vaya a saber cuándo explotará… o será que explotó?

Por otro lado, no sabía de este otro blog tuyo, interesantísimo, de modo que, con tu permiso, te atosigaré también desde aquí.

Espero poder hacerlo y no cometer ninguna infracción, digo, por este cartelito sobre la cookies de google que mucho no entiendo.

Juan Nadie dijo...

Está explotando esa bomba, a ver qué hacemos. Desde luego lo que no nos va a servir es agarrárnosla con papel de fumar, o como diría el propio Mahoma con la mano derecha. Y sí, la bomba es histórica y programada y financiada por supuestos "amigos" de Occidente: léase, entre otros, Arabia Saudí.

Este blog lo abrí hace unos años, fue uno de los primeros, pero lo tengo muy abandonado, aunque pongo algo de vez en cuando. Es que requiere su tiempo, si no quieres meter mucho la pata.

Lo del cartelito de Google sobre las cookies no te preocupe, simplemente das "aceptar" y ya. Es que están obligados a ponerlo. Sale en cantidad de páginas, pero no hay problema.